¿SEPARADA IGUAL QUE VIUDA?

 

Tengo una amiga que está separada, su marido vive en América. En nuestras conversaciones salen con frecuencia temas educativos. Ella me dice que no está preocupada por la educación de sus hijos. Dice que su separación en realidad es como si se hubiera quedado viuda de cara a los hijos. Yo creo que no es así, pero no le sé dar argumentos.

La pregunta que usted me hace es una pregunta que mucha gente se está haciendo y la conclusión que sacan, en algunos casos, es la misma que la de su amiga. En el fondo saben  que no es lo mismo, aunque quizás no sepan argumentarlo. Los hijos saben que la muerte es una cosa natural. Pero la separación de un matrimonio no es natural. Si usted preguntara a todas las personas, de todas las razas, de todas las culturas y de todas las religiones si quieren que sus padres se separen o permanezcan unidos le dirán que lo que desean es que permanezcan unidos. Porque eso es lo natural. Es un anhelo del ser humano. De la persona.

Además,  en la educación de un hijo es necesaria  la figura del padre, de una manera activa. Lo de manera activa lo digo, porque hay muchos padres que están como si no estuvieran. Es una falta de cariño no educar a una persona. Deja unas carencias, en muchos casos, irrecuperables. Todos necesitamos sentirnos queridos. En esos años más.

Donde más se nota que no es igual que un padre se muera a que los padres se separen es en el terreno del cariño. El cariño que una persona recibe de sus padres viene por tres caminos. Una parte de cariño que recibe un ser humano proviene del que le tiene su madre. Otra del que le tiene su padre. Y, finalmente, otra parte proviene del que se tienen sus padres entre si. Esto último el niño lo percibe. Recibe ese cariño aunque uno de ellos muera. Por tanto, recibe cariño del que se tenían o se tienen - muerto también se quiere, dice la canción - sus padres. Cuando se separan, a ese niño le es hurtado el cariño de sus padres. Ese vacío no se puede llenar. Así de claro. Si además la separación no es civilizada y lo ponemos en contra del otro, lo que se consigue es que el niño además de carecer del cariño que se deberían tener sus padres, no percibe el del que hemos puesto en contra.

Estamos en una época en la cual queremos demostrarnos que las separaciones son una cosa normal y que no afectan a los hijos. Pues sí, sí afectan. Este lío que nos traemos en los amores y esta falta de saber querer, no sale gratis, como alguna gente piensa o quiere pensar. Está cargándose muchas vidas, en algunos casos de una manera literal, estamos en un país donde hay un sufrimiento evitable muy grande. Mucho de él tiene que ver con lo que estamos diciendo. Pensemos si esta sociedad que no sabe querer, no podría hacer algo más por olvidarse cada uno de uno mismo y empezar a pensar en la gente que decimos que queremos.

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