INSTALADOS EN EL CONSUMISMO

 

Estamos de veraneo y me preocupan mis hijos, tengo dos que empezaran el año que viene 4º Y 5º de carrera respectivamente. Mi preocupación me viene porque parece que toda su vida es comprar, tener cosas, llegar a ser muy importante, un chalet en la playa, un coche de ultimo modelo. En definitiva, que el objetivo de la vida es hacerse ricos y no tener cargas familiares. ¿Hijos? Los menos posibles, le oí decir el otro día a mi hija.

La novia de mi hijo, por lo que yo he visto piensa más o menos lo mismo. Yo no sé que decirles, porque no se ni como empezar.

Realmente lo que usted me dice es una de las grandes dificultades que tiene el hombre moderno para ser feliz. Cuando el ser humano solo piensa en lo material, que es lo que está haciendo esta generación de una manera habitual, lo que le espera, sin temor a equivocarse, es el aburrimiento. Antes o después aparecerá en las vidas de cada uno de los que viven de la forma que usted me dice. El aburrimiento aparece inexorablemente cuando se tiene el alma dormida y los sentidos despiertos. De esa forma, la vida se convierte en un ansia de tener sin saber para que.

Sería bueno preguntarles a sus hijos en que se van a sostener, a apoyar, cuando las cosas de la vida les vengan mal dadas. Que vendrán. Porque, antes o después, el fracaso, la frustración, la incomprensión, el dolor aparece en la vida de todo hombre. Sería también bueno hacerles pensar acerca de lo que van ha hacer cuando a uno le entre gana de tirar todo por la borda. Cuando la vida les apriete a que, o a quienes, van a recurrir  para sacar adelante su matrimonio. Hacerles pensar.

Otra cosa que me gustaría decirle es que procure usted vivir sus creencias, sin temor al que dirán los demás. Y en el caso que me cuenta, ser sobrios. Procure vivir la sobriedad. No dejarse llevar por la glotonería, ni por el exceso. Y, además, explicarlo. Decir por qué hace uno esas cosas. Será bueno para sus hijos, aunque o se lo manifiesten.

¿Qué los novios de sus hijos van a pensar que usted es una antigua? Que lo piensen. Que vean a una persona que vive con sobriedad y que es feliz, que no protesta, que está contenta, que procura estar pendiente de los demás. Lo que le tenemos que mostrar a nuestros hijos son vidas, nuestras vidas, para argumentar nuestras palabras. ¡Animo!

 

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