A PADRES MIMADOS, NIÑOS MIMADOS

 

Tengo tres nietos de una hija que me preocupan bastante, son pequeños, el mayor tiene 8 años, pero están llenos de caprichos. Yo se lo digo a mi hija, pero no le da mucha importancia, y lo que más me preocupa es que a ellos, al matrimonio, les pasa lo mismo. No se privan de nada de lo que pueden darse. De esa manera, no me parece a mi que las cosas vayan a mejorar, yo no de si decírselo a mi hija, me da mucha fatiga. ¿Qué me puede decir usted?

¿Qué quiere que le diga? De tal palo tal astilla. La educación es mostrar vidas y si ellos la vida que muestran es poco exigente, lo normal, es que lo hijos estén poco exigidos y en el futuro se exijan poco ellos mismos.

Ya sabemos que una persona no exigida es una persona no valorada. Si a alguien que se dedique a vender ordenadores, en su empresa le dicen que tiene como objetivo vender uno al año lo lógico, es que busque otro trabajo porque en el que está confían poco en sus posibilidades. Eso es lo que pasa con las personas cuando no se le exige en lo personal. A corto plazo lo agradecen, pero a largo plazo rechazan la educación que le han dado (mejor, que no le han dado). Porque esa falta de exigencia, antes o después, se vuelve en contra de ellos. El mayor castigo que se le puede hacer a una persona es no exigirle. Generalmente se hace por comodidad, por no prepararse, por dedicarse solo a ganar dinero, o por mil razones más. De hecho es lo que están haciendo actualmente muchos padres. Esos niños es muy posible que fracasen en lo que de verdad importa en la vida, porque eso siempre es costoso.

Hable con su hija sin nervios. Aproveche un momento receptivo, y dígaselo de una forma en que pueda ella ponderar lo que le está diciendo. No tengan una discusión. Si la van a tener, mejor no le diga nada.  

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