HA MUERTO SU MARIDO

 

Hace poco murió mi yerno. Mi hija desde entonces no ha superado la situación y esta muy decaída. Dice que cómo le ha podido hacer eso Dios a ella y se desespera diciendo que por qué a ella. ¿Qué he hecho yo? Esa es su pregunta. Quiere entender lo que le ha pasado. Yo pienso que así no va a superarlo nunca. Además todavía es joven y no tiene hijos. A mí lo que más me preocupa es que su Fe se resienta. ¿Qué puedo hacer? Yo la escucho, pero a mí se me han acabado los argumentos.

La situación es difícil. Pero hay que saber que todos en la vida, de una manera u otra, vamos a pasar por momentos difíciles que nos tienen que servir para querer más a Dios. Yo creo que ninguna persona cristiana puede decir que Dios no amaba a Juan Pablo ll y, sin embargo, no le ahorró sufrimientos. Perdió a sus padres de joven, estuvo parte de su vida perseguido y el final todos recordamos como fue, un ejemplo de cómo se debe de vivir el dolor, la enfermedad y la muerte por parte de un cristiano.

Yo creo que la pregunta correcta no es ¿por qué me ha pasado a mí esto? sino ¿para qué? Es decir, buscar la forma de agradar más a Dios dentro de ese dolor. Intentar buscar el sentido santificador que para cada uno tiene que tener el dolor. A Dios se le puede pedir todo, menos explicaciones. Porque esto último es intentar comprender a Dios. Si realmente el ser humano pudiera comprender a Dios, eso sería señal de que Dios es muy poca cosa. El entendimiento humano es limitado y Dios infinito. Por tanto, no entender lo que Dios hace con nosotros es una prueba de la grandeza de Dios. ¡Si nuestros hijos no entienden muchas veces que las cosas que les hacemos y molestan se las hacemos por amor!

Por otra parte, aunque es comprensible que se quieran entender las cosas, querer comprender a Dios puede ser un acto de orgullo que debemos evitar. De siempre sabemos que la Fe exige humildad intelectual, sin esta, la Fe se resquebrajaría. Si todo lo viéramos y lo entendiésemos, no habría que utilizar la Fe. Dígale que deje de estar preguntándose cosas que no tienen respuesta en este mundo y que procure hacer cosas por los demás. Que mire alrededor y verá la cantidad de gente que la está necesitando. Que la está esperando. Cuando salimos de nosotros mismos, hacemos hueco para que entre Dios. Entonces, la paz vuelve al alma. Por otra parte, hay que saber que tener lástima de uno mismo, o el sentirse víctima, puede ser una buena forma de fracasar. O sea, a pensar en los demás y ánimo.

Todo esto lo digo siendo consciente de que el dolor puede ser muy grande.

 

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