SU PADRE NO INTERVIENE EN SUS COSAS

 

Mi marido no interviene casi nada en todo lo referente a mis hijos. El está en su trabajo, en sus cosas, y con eso parece que cumple lo que tiene que hacer en la familia. Le agobia bastante todo lo relacionado con los niños. Estos están en una edad que lo necesitan, pero no se como decírselo. Se cree que esto de los niños es una cosa mía y del colegio. Él impone la autoridad, los niños le tienen miedo y, además, no se los gana. En fin, no sé cómo explicarlo, creo que usted me habrá entendido.

Hay personas, concretamente padres, que todavía tienen esa forma de actuar, que es de otra época. Un padre que actúe como usted me está diciendo será en el futuro, si no lo es ya, un desconocido para sus hijos. Estos, de hecho, siendo educados con carencia de padre. En muchos momentos de su vida está desaparecido. Hay que tener en cuenta que su figura es absolutamente necesaria para su educación. Hable con su marido, hágale ver que su actitud no es buena para sus hijos. Me dice que se agobia. Hay veces que uno se tiene que agobiar en la vida. Forma parte de la misma. Los hijos necesitan un padre varón al que le puedan contar sus cosas sabiendo que, digan lo que digan, se van a sentir comprendidos, queridos y exigidos por él. Que no imponga su criterio enfadándose. Eso conlleva que los hijos callen y dejen de contar.  

Van perdiendo la confianza en su padre y dirán solo aquello que sepan que no va a enfadarlo. Es muy importante que su padre luche por dominar su estado de ánimo.

Todo hijo necesita un padre que sea humano, que comprenda, que exija, que valore, que anime, que tire de él hacia arriba y que sepa pedir perdón a sus hijos cuando se equivoca. Una persona que no sabe pedir perdón, es una persona que no sabe querer. No digo que no quiera, sino que no sabe querer. El perdón forma parte del amor. Ellos lo que quieren es un padre que los quiera y que ellos se sientan queridos por él. Seguro que los quiere. Pero los hijos tienen que saberlo. Lo comprueban en el compromiso que tiene con ellos en sus tareas ordinarias. 

Para las hijas también es absolutamente imprescindible la figura del padre. Realmente la forma de actuar que usted me cuenta hace que los hijos tengan carencias en su educación. Por ese miedo a enfrentarse, en este caso a su padre, con sus deberes personales. No olvidemos que los hijos tienen el derecho a ser educados y ese derecho suyo es una obligación, un deber nuestro, de los padres. Del padre y de la madre.

Si lo cree necesario vaya con él a un asesor familiar que les oriente sobre la educación de los hijos. Que le haga ver la importancia de la figura paterna y la necesidad de su implicación en la educación de los mismos. Si se agobia, es señal de que se va dando cuenta de su responsabilidad. Quizás ese agobio que tiene ahora pueda ser una escapatoria para delegar en usted la parte de la educación que le corresponde a él y que usted, lógicamente, no puede hacer. Todo esto debe plantearlo sin que haya roces ni disputas entre ustedes. Si esto sucediera no se conseguiría nada y haría más difícil conseguirlo en el futuro.

Foto vía: José Manuel Ríos Valiente vía Flickr

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