UNA DECISIÓN QUE ME ASUSTA

Mi hijo va habitualmente por una parroquia, tiene diecisiete años y el otro día me dijo que quería irse al seminario. A mi me dio una preocupación muy grande, porque creo que no está preparado para ser sacerdote. Yo le he dicho que para ser un buen cristiano no hace falta ser sacerdote, pero él me dice que quiere ser sacerdote. Yo lo he hablado con su padre y hemos llegado a la conclusión de que no se lo vamos a permitir, porque creemos que no vale. Más vale un buen cristiano, que un mal cura. ¿Qué me dice? La verdad es que no me quedo tranquila.  

Hombre, preparado para ser sacerdote seguro que no está. Lo que tiene que estar ahora es preparado para irse al seminario, y eso no lo tienen que decidir ustedes. Eso es cosa del párroco de la parroquia por donde va, y de los superiores del seminario. Y por supuesto, de su hijo. Muchas veces por nuestro exceso de proteccionismo o por nuestro egoísmo somos los padres los que nos oponemos a la vocación de nuestros hijos. Nos metemos donde no debiéramos y ponemos pegas. En el fondo solo son faltas de generosidad por nuestra parte. Luego vamos a una iglesia y no hay un sacerdote confesando, o hay menos misas de las que nos convendría y nos quejamos. ¡Los sacerdotes salen de las familias cristianas como la suya! No debemos poner pegas. No podemos defraudar a chicos que quieren ser generosos. Si no sirven, ya se lo dirán los que tiene esa función. Nosotros, con tanta pega, lo que podemos estar haciendo es no dejar que Dios actúe. Podemos estar cortando las manos a Dios. Es aquello que dicen que dijo Jesucristo  a Santa Teresa: Yo quise, pero los hombres no han querido.

Si el chico finalmente no es sacerdote, ustedes han sido generosos. Han hecho lo que Dios les pedía que hiciesen. Eso es lo que cada uno tiene que hacer en esta vida. Y si es sacerdote pues tendrán la alegría de haber dejado a Dios actuar en su hijo. Lo de probar vocaciones, por parte de los padres, es una cosa diabólica.

Si cada uno de sus hijos está donde debe de estar. Es la única forma de que sean felices. Eso es lo que deseamos los padres, pero algunas veces queremos que su felicidad sea como nosotros la vemos.

 Foto vía: Sunset at Zadar vía photopin(license)

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