APROVECHAR LA NAVIDAD PARA EDUCAR

Mi madre con frecuencia me dice, que las fiestas Navideñas pueden ser muy educativas, no solo desde el punto de vista religioso, sino desde el punto de vista de enseñar a los hijos a ser cada vez más dominadores de ellos mismos. Que lo pasen bien y se sientan exigidos a la vez. Yo veía en mi casa que había esa intención y la verdad es que tengo un gran recuerdo de las Navidades. Pero no se muy bien como lo tengo que hacer. 

En Navidad se puede disfrutar y a la vez hacer que los hijos se den cuenta que tenemos medida. Que hacemos todo lo necesario para pasarlo bien, pero, al mismo tiempo, también hacemos las cosas siendo controladores de nosotros mismo. Por tanto, comentarios del estilo de, voy a dejar de comer porque la moderación es una virtud, voy a tomarme solo una copa, porque el ser humano debe ser dueño de sus actos. Comentarios de ese estilo –decía– son altamente educativos. Es decir, los hijos deben percibir, que uno hace esfuerzos para darle al cuerpo un poco menos de lo que nos pide. Si le damos lo que nos pide, empezará a dominarnos, y eso no es bueno para la persona.

Toda persona es esclava de aquello que lo domina. Por tanto, estoy de acuerdo con que la Navidad es una época altamente educativa. Se puede enseñar el dominio de uno mismo y el esfuerzo por ser sobrio, de una manera más clara que en otros momentos del año.

Por otra parte, es una época en que se puede explicar, con el lenguaje de los hechos, que hay que ser solidarios y darse a los demás. Por ejemplo, se puede llevar a los niños a visitar un hospital donde hay personas enfermas, y hacerles ver que esos niños son como ellos, y no han hecho nada malo para estar en ese estado. La enfermedad existe y le llega al hombre antes o después. Todo esto es muy bueno para los niños, no les causa ningún trauma. Hay veces, que parece que a quien nos causa traumas es a nosotros los padres, que no queremos enfrentarnos a la realidad de la vida.

Fotografía: 1 vía photopin (licencia)

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