MIS AMIGAS NO CONOCEN A SUS HIJOS, YO ME NIEGO

Veo que uno de los problemas más grandes que tienen mis amigas con sus hijos es que no los conocen. En muchas ocasiones no saben donde van, ni con quien están, ni que hacen. Yo, que tengo dos hijos pequeños, quiero saber, cuando sean mayores, lo que hacen y lo que piensan

Efectivamente, es muy importante conocer a los hijos. Es mas, sin conocerlos, es imposible educarlos. Actualmente, hay muchos padres que no conocen a sus hijos. Es una pena, pero así es. No han tenido una conversación seria con ellos nunca. Con frecuencia recibo preguntas-queja de este tipo.

Yo le diría una cosa muy concreta. Que he dicho más arriba en este libro. Ahora me voy a extender un poco más. Cenen todas la noches juntos y sin TV. Póngase de acuerdo con su marido. Cuando no tengan mucha prisa, alarguen un poquito la cena. Verán como, al cabo de los años, las relaciones entre sus hijos y ustedes serán muy buenas. Se habrán acostumbrado a contar cosas, ustedes le contaran a ellos y tendrán una comunicación normal y fluida.

Esto que acabo de decir, es de una eficacia tremenda y comprobada, pero hay que hacerlo. No se trata de saberlo y dejarlo para otro día. Empiece ya. Cuanto más tarde empiece más difícil será ponerlo en práctica. En la TV puede haber cosas interesantes a esas horas, pero hay que saber renunciar a ello por conocer a sus hijos. Es imprescindible la complicidad de su marido. Los niños se darán cuenta que hay programas en las TV que a sus padres les gustaría ver, pero no los ven hasta que terminan de comer. La cena en familia se respeta. Eso les dará a ustedes una autoridad que, cuando los hijos crezcan, será muy útil. Van conociendo como aceptan la victoria y la derrota en los juegos. Como tratan a sus amigos. Como se dejan tratar por ellos. Cuales son sus intereses. Como son sus amigos. En fin, todo aquello que es necesario para educar. Para que ellos se sientan orgullosos de sus padres y ustedes de sus hijos.

Como ya se habrá dado cuenta, no solo es bueno para los niños, sino para su relación con su marido. Enriquece la relación de pareja, une muchísimo y la fortalece en la misma medida. Todos en casa, están al corriente y preocupados de las cosas de los demás. Así, poco a poco, las viviendas se van convirtiendo en hogares, donde se está a gusto. Muchas familias están, en la práctica rotas, sencillamente, porque no hablan. Y, como consecuencia, son extraños viviendo bajo el mismo techo. Mi experiencia me dice que lo que le he comentado evita ese riesgo. Lo que al principio puede costar, porque la TV tira mucho, después se hace con sumo gusto, al comprobar que se pasa muy bien.

 

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