EL NOVIO DE MI HIJA ESTÁ TODO EL DÍA EN CASA

Mi hija lleva poco tiempo con novio. Este chico, como era conocido de la familia, empezó a venir muy pronto a casa. El caso es que ahora está todo el día en casa. A mi mujer le parece muy bien, pero a mi no tanto.

No es difícil encontrar noviazgos donde, antes o después, uno de ellos se pasa la vida en la casa del otro. Generalmente, según mi experiencia, es el novio el que tiende a estar más en la casa de la novia. Esa manera de llevar la relación se podría ver, se puede ver de una forma positiva, los padres pueden conocer al otro y aconsejar a su hija/o  en algunas ocasiones, pero, en general, es negativo desde mi punto de vista.

La “mala” familiaridad entre los novios aparece con frecuencia, llegan a acostumbrarse a estar muy juntos y la ilusión puede decaer, la facilidad para adelantar las relaciones sexuales se hace evidente, descuido en el vestir, ponerse el pijama con el novio en casa, posturas,.. Todas estas cosas y más aparecen, como le he dicho, antes de lo deseable. He recibido muchas veces consultas de este tipo y generalmente, son los padres-varones a los que más les preocupa este tipo de comportamientos. Como hombres, se dan cuenta que no es positivo para el noviazgo.

Algunas veces, las mujeres tienen dificultades para darse cuenta de lo negativo que puede ser. Incluso lo pueden ver como positivo. Así están en casa -se dicen- y mientras, no están en otro sitio. Una vez más hay que decir, que el hombre y la mujer somos distintos.

Entiendo la postura de las madres, pero, en este caso, no la comparto. Hay que educar a los hijos para que sepan que con el novio/a no es bueno estar mucho en casa. Y nunca, si van a estar solos. Son medidas de prudencia.

Según mi experiencia, no vivir estas cosas puede llevar a que muchos noviazgos fracasen. Incluso, si no lo hacen en esa etapa de la vida, es posible que lo hagan una vez casados. Por lo menos, como acabo de indicar, es lo que yo he visto.

Me decía una vez una persona que su novio no quería subir a su casa por delicadeza. Ella se enfadaba, porque le parecía una niñería. Empezó a subir y empezaron a tener relaciones sexuales al poco tiempo. Por supuesto, en casa. Poco después lo dejaron. Yo todavía le quiero, pero fue mi culpa. Fue lo que me dijo al despedirse.

Todo lo que no se vea con claridad, por parte de los dos, es mejor no hacerlo. Aunque se vea con claridad, si una persona con criterio nos dice que es mejor otro comportamiento, la prudencia nos dice que hay que pensárselo.

Tengamos en cuenta que al ser humano le cuesta mucho darse cuenta de lo que realmente le conviene. Los deseos, los instintos, la imaginación, hacen que no sea capaz de distinguir entre lo que realmente le viene bien y lo que le puede dañar. Muchas veces se confunde lo bueno con lo que apetece.

Foto vía: reynardkarman vía photopin cc

comments