MÁS ADOLESCENCIA

Tengo un hijo con 14 años que está cuestionando todo lo que hacemos nosotros y lo que le decimos a sus hermanos. De pronto, se ha convertido en el censor de la casa. Parece que lo que tenemos que hacer es lo que él quiere en cada momento. A mi, algunas veces me pone nerviosa, porque  parece que está en posesión de la verdad. ¿Como debo de actuar, porque a mi me tiene confundida y trastornada?

Lo que a su hijo le pasa, es que ha entrado  en la  adolescencia, sin mas.  Es una etapa en la que los padres  entran en un estado de confusión, porque lógicamente no se acuerdan de que probablemente a ellos les pasó lo mismo. Es una etapa  en la que el chico o la chica  quieren comprobar hasta donde sus padres se creen de verdad  lo que les han enseñado. Por eso nos ponen a prueba, para ver si ante su presión nosotros cambiamos.

Si lo hacemos, ellos han ganado y se darán cuenta de que nuestras creencias y valores eran poco fuertes, lo hacíamos por decirles  cosas buenas, pero que no nos lo creíamos en el fondo. Eso los decepciona, aunque nunca lo manifestarán porque en el fondo, a corto plazo, les conviene. Pero a partir de ahí, han ganado la “guerra” y los padres, por consiguiente, la han perdido.

Decía que les decepciona, porque- lo dicen los mismos adolescentes- ellos quieren unos padres con unos ideales fuertes. Y, además, quieren comprobarlo.

Nosotros tenemos que saber que nuestro objetivo como padres es que nuestros hijos lleguen a ser autónomos lo antes posibles. Lo que ocurre es que cuando empiezan a serlo, empezamos a preocuparnos. No hay motivo, mientras nos mantengamos firmes, sin ceder, y  ellos se sientan queridos. Esto último es fundamental. Que el niño no deje de sentirse querido, si él percibe que a pesar de sus discrepancias, las manifestaciones de cariño hacia él no han disminuido un ápice, entonces la batalla empieza a estar ganada. El tiempo pasa y juega a nuestro favor. Por tanto, no preocuparse pero sin bajar el ritmo, sin bajar la guardia. Hay gente que podría pensar que no ceder y seguir como hasta entonces  puede ser un poco de intransigencia. Rotundamente no. Eso es educar. Eso es ser padres. Lo que sí hay que ser es más comprensivos. El que no haga eso, que son muchos, el que ceda, el que rebaje las exigencias, porque el niño así se lo reclama, sencillamente deja de educar. Además de poner a su hijo en una tesitura de no saber lo que tiene que creer, de no saber cuales son los valores que tienen que guiar su vida 

O sea, a no preocuparse mucho y ¡Ánimo!

Foto vía: Capture Queen ™ vía photopin cc

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