SALIDAS NOCTURNAS

Tengo una hermana que tiene dos hijos adolescentes. Los fines de semana se van con sus amigos y llegan muy tarde. Mi hermana dice que no puede hacer nada y yo creo que no es así. Se puede hacer, lo que pasa es que no se atreve a hacer frente al problema. ¿Cómo cree que se lo debo enfocar para que me haga caso? Yo creo que los grandes perjudicados son los niños. 

Por lo que me cuenta veo que a su hermana no le preocupa lo que a la mayoría de los padres, la inseguridad, el alcohol, el sexo, las drogas. Quizás porque confía mucho en sus hijos, cosa que está bien, pero no hay que pasarse de ingenuos. Es bueno confiar en los hijos, pero no en sus fuerzas ante lo que se les pueda  presentar. De igual forma que sería ingenuo hacerlo en las nuestras.

Pero si, como le digo, por ahí no se le puede entrar, yo le diría dos cosas a las que muchas veces no se les da la importancia que se debiera.

Una de ella es el tipo de relaciones que se establecen a esas horas de la noche. Son relaciones muy superficiales. Todo es muy banal. Es muy difícil profundizar estando borracho o casi. No nos engañemos, así está la mayoría. Por lo tanto, las relaciones humanas son muy pobres, todo es muy light.

La consecuencia de todo esto, es que las amistades que se hacen por la noche son muy pobres. Esa pobreza se lleva a todas sus relaciones posteriores incluidas, en muchos casos, sus relaciones matrimoniales. Se pierde, en bastantes ocasiones de por vida, la capacidad de profundizar en las relaciones humanas, o sea, la capacidad de hacerse amigos. Esa falta de aprendizaje en lo que es la amistad está  marcando la vida personal, y en muchos casos la afectiva, de bastantes personas de nuestra sociedad.

Las amistades que nacen así, son emocionales que, basta una emoción más fuerte y de sentido contrario, para que esa amistad quede reducida a un recuerdo, positivo o negativo, según los casos. O sea, se acostumbra la persona a la superficialidad en el trato con los demás, lo que es muy negativo.

En segundo lugar, me parece que una persona debe recogerse a una hora en que se pueda levantar por la mañana para ayudar en casa. Lo que no puede ser es que, porque uno quiera salir, cargue de trabajo a los demás. Si eso no se hace, se podría decir que los padres están renunciando a educar. Eso ya es más grave. Una persona si sale, que se levante por la mañana y, con diligencia, cumpla los encargos que tiene en casa y aporte las ayudas que por su edad y posición dentro de la familia debe de dar. Me parece que es complejo de inferioridad no exigir esto a los hijos. ¿Qué duerme poco? Ya lo hará al día siguiente.

He intentado darle algún argumento más para hablar con su hermana, háblele cuando esté receptiva y si no la escucha, usted ha hecho lo que tenia que hacer. Tranquilidad.

Foto vía: Ratatuí vía photopin cc

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