¿PARA QUÉ SIRVEN LAS OFICINAS CENTRALES?

Todo el mundo que trabaja en una central debería de tener claro para qué sirven esas oficinas. Las oficinas centrales nacieron, y esa sigue siendo su misión, para dar soporte a las personas que sostienen el negocio. Y ¿cuál es el negocio de esta empresa? Las contestaciones pueden ser muchas, tantas como tipos de negocios existen: vender seguros, hacer edificios, vender medicinas, gestionar patrimonios, hacer carreteras, o lo que sea…

Quienes están en la punta de la lanza del negocio son quienes hacen crecer la compañía de un modo directo. De su actuación dependerá que una cuenta de resultados aumente o disminuya de un año a otro. Conocen el negocio y no de manera teórica o lejana. Lo conocen desde la trinchera, a escala 1:1, como le gusta decir a un viejo amigo. Ellos son el punto de contacto para el cliente y observan las tendencias del negocio. Son las personas realmente importantes para la organización. Su experiencia y trato con clientes y proveedores es difícilmente sustituible.

Está claro que el último departamento que se cerrará en una empresa, será el de ventas; o en su caso, el que constituya el corazón del negocio. Todos los demás dependen de él. El único departamento imprescindible es el que genera los ingresos para que la empresa funcione. Y todos los trabajadores deben de saberlo con claridad. ¿Para qué sirve el departamento de RRHH si los vendedores no vendieran? ¿Y el de compras? ¿Y el financiero? 

Estas ideas, que parecen evidentes, son llamativamente olvidadas en el día a día de muchas organizaciones. Las personas que trabajan en las oficinas centrales, están para dar soporte a quienes están abriendo brecha en el negocio. Deben tener claro que los importantes son los que venden medicinas, hacen carreteras o venden seguros y no ellos. 

¿Por qué decimos esto?  Porque si las personas que trabajan en las oficinas centrales tuvieran estas ideas grabadas en la cabeza, darían un mejor servicio a quienes, en otros departamentos, sostienen el negocio. ¿Cuántas veces se envía un correo electrónico a oficinas centrales y nunca se obtiene respuesta? Parece que fuera un sumidero de mails, un auténtico desagüe donde desaparecen todas las peticiones y consultas. ¿Cuántas veces llama un vendedor a una sede central y no se le atiende? ¿Y cuántas la persona por la que pregunta no se quiere poner? Con asombro hemos comprobado, con frecuencia, cómo desde las oficinas centrales se considera a la red de ventas un estorbo que impide y molesta su trabajo diario. 

-“Son unos pesados”, se oye con frecuencia. 

Hay gente incluso -reminiscencias del pasado- que piensa que vender es poco digno. 

-¿Yo vendedor?  ¡Que dices!, dicen con desprecio

Alguien podría decir, “pero en las oficinas centrales también hay personas que se dedican a relaciones con la Administración, con los Poderes Municipales y Órganos Supervisores, otras que se dedican a la formación del personal, otras a aspectos jurídicos e informáticos... es decir, personas que prácticamente nunca tendrán relación con la red de ventas”. Quizás de una manera directa no, pero indirectamente siempre hay una relación. La razón de ser de todos los departamentos, antes o después, tiene que confluir en la finalidad específica de la empresa. Además, ¿quién puede decir que no influye en el día a día de la marcha de la empresa la formación de sus empleados? ¿O la concesión de una determinada licencia? ¿O la excelencia tecnológica?  En ocasiones la importancia de estas cuestiones de apoyo son determinantes para la marcha del negocio.

Así pues, todo el personal de las oficinas centrales tiene que tener claro que su misión es hacer más eficaces a las personas que cumplen y realizan la finalidad de la empresa.

Si cuando llaman o “molestan” se pensase: Yo estoy aquí, para que quien llama, venda más y mejor; entonces, otro gallo cantaría….

 

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