¿DIRECTIVOS ANALFABETOS?

Un especialista es una persona que sabe mucho de algo muy concreto. En el mundo de la empresa se valoran los especialistas, cuyo conocimiento es fruto de muchos años de esfuerzo. Son necesarios, imprescindibles, y su excelencia técnica es una garantía para la empresaSon unos expertos que pueden generar ventaja competitiva y sin su conocimiento, el estancamiento de la empresa sería un peligro más real. Pero además de tener ese conocimiento específico, pueden adquirir conocimientos en otras ramas del saber. De hecho sería lo ideal. Si tienen la función de dirigir personas, no sólo es algo ideal, sino necesario.

¿Cuántos directivos han leído a los clásicos? ¿A cuántos les interesa la filosofía, la antropología, la música, la poesía? Es una gozada escuchar a personas cultivadas que han leído mucho y tienen una cultura general profunda, porque tienen la capacidad de inspirar a los demás con su conocimiento.

Que un directivo carezca de esta cultura al principio no es un problema: pueden ser igualmente precisos en sus decisiones empresariales. Sin embargo, cuando se establece una relación duradera con la empresa y, por tanto, con sus empleados; cuando la relación humana cobra importancia en el performance del equipo, entonces es cuando el nivel intelectual y cultural hace que la balanza se incline sutilmente hacia un lado o hacia otro. En alguna ocasión hemos visto sorprendidos cómo algunos directivos, conscientes de sus carencias culturales pero incapaces de afrontarlas, deciden comprarse un libro de citas que recitan de vez en cuando…así -creen ellos- pasan el test de la cultura. Mientras tanto, el resto del equipo se divierte comprobando la actitud infantil del jefe.

Todo lo que sea saber, aumenta la eficacia y el prestigio de las personas. “El saber no ocupa lugar”, se dice con frecuencia. El prestigio de los directivos de una empresa hace a ésta más prestigiosa. Y no olvidemos que el prestigio forma parte de los intangibles de la empresa. Los intangibles que hacen que una empresa valga más... La conclusión es evidente: en igualdad de condiciones, contrate gente que tenga cultura. Pero ¡ojo!: algunos de los que actualmente se les llama cultos, sólo tienen una capa de información y algún conocimiento de lo que se cuece alrededor de lo políticamente correcto.  

En general, la gente que tiene cultura maneja mejor sus emociones, cosa importantísima en el trato con los demás. Además, el conocimiento personal y el manejo de sí mismo, es una de las competencias que tiene que tener un directivo de cualquier nivel.

Esos directivos tan a la moda, tan trajeados, con un coche de gama alta, con los que muchas veces te das cuenta que no puedes mantener una conversación porque no saben casi nada, pueden ser perjudiciales para la empresa. Saben estar muy bien, vender imagen, pero te das cuenta que están vacíos. Solo tienen dinero y saben vender; esos directivos serán buenos vendedores, pero como jefes generan desconfianza. En ellos todo es fachada, no hay base, no tienen agarraderas. 

La cultura es generadora de valores y los valores vividos generan confianza.

Foto vía: Verónica Bautista vía photopin cc

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