COMUNICACIÓN HOMBRE COMUNICACION MUJER

La comunicación es vital en nuestro tiempo. Casi todo lo que fracasa en el ámbito social es por culpa de la comunicación. Con razón muchas personas culpan de su fracaso matrimonial a deficiencias en la comunicación.

Una cosa está clara: el hombre y la mujer comunican de forma distinta. La comunicación del hombre es más informativa;  la de la mujer es más relacional, más social. A la mujer le interesa el proceso, explicar cómo han ocurrido las cosas, tanto o más que la conclusión.

 Me contaba un amigo que su mujer había tenido un problema en el trabajo. Se lo estaba contando y cuando él se dio cuenta de por dónde iban las cosas, entonces le dijo: “Tu lo que tienes que hacer es…”. En ese momento me paró mi mujer- decía- y me dijo: “Lo que tengo que hacer ya lo sé y ya lo he hecho. Yo lo que quería contarte era lo que me había pasado”. El proceso; cómo se han desarrollado las cosas. El marido enseguida se fue a la conclusión; cómo actuar. Quizás sea cierto que la mujer descansa hablando y el hombre se cansa. Está claro que llevar una buena comunicación es imprescindible para que haya una buena relación. 

Para comunicar bien hay que saber escuchar. No basta con oír. Uno pude oír un coche y estar muy centrado en otra cosa. Prestar atención a lo que el otro dice es muy importante. Dar importancia a su discurso, en el fondo, es valorar al otro. Es querer con el oído. ¡Cuántas relaciones  profesionales, personales, con los hijos, se rompen por no “querer con el oído”! Por no tener el suficiente dominio de uno mismo para estar callado y escuchando lo que el otro nos quiere transmitir. ¡Cuánta falta de autoestima nos encontramos en personas que no han sido escuchadas nunca! Su opinión siempre ha sido rechazada. Tenemos que tener en cuenta que escuchar al otro es valorarlo. Valorar a una persona es una manifestación de cariño.

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